Estudio de gemelas

Este artículo fue originalmente publicado en El Universal Querétaro el día 3 de diciembre del 2021 y se encuentra disponible aquí.
Los derechos del texto corresponden al autor Christopher Cedillo.
👱🏻‍♂️Miembro de Colectivo Motus
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Es la una de la tarde cuando conozco a Fernanda y a Fátima. Ambas tienen puesta una sudadera blanca que dice “Karma & Magic”, lo que agudiza mi asombro. No son las primeras gemelas que veo, pero si las primeras con las que platico. Me cuentan que al ser gemelas idénticas, su parecido trasciende el físico, pues ambas decidieron estudiar la licenciatura en mercadotecnia y publicidad. Aun así, sus diferencias se hacen presentes en el ámbito musical. Mientras que a Fer le gusta el rock, Fá prefiere electrónica. Ello me deja pensando brevemente y divago: ¿la apreciación musical tendrá un componente genético? ¿existe el gen del gusto por el reggaetón o las rancheras? ¿o será cultural? ¿qué tal una mezcla? Quizás en gustos se rompen genes.

Pero no estamos reunidos para hablar de música. Fer y Fá participan en un proyecto de investigación que estudia personas gemelas idénticas y mellizas, que en México también conocemos como “cuates”. Así, ellas al igual que algunas otras personas mexicanas, son parte del Registro Mexicano de Gemelos, que en este momento es financiado por el Conacyt y los procedimientos del estudio están avalados por el comité de ética del Instituto de Neurobiología de la UNAM.

El estudio inicia cuando las personas deciden registrarse. Luego, se establece contacto en el cual se les informa detalladamente, con ello, si así lo quieren las gemelas, inicia el estudio. La primera parte es virtual, se deben contestar cuestionarios médicos, cuestiones ambientales, relación con la salud mental. Fer y Fá ya pasaron por ese proceso desde Ciudad de México y ahora les tocó participar en la siguiente etapa de manera presencial, en la Unidad de Resonancia Magnética de la UNAM campus Juriquilla.

Entre otras cosas, los estudios de gemelos idénticos y mellizos nos permiten identificar la influencia que tienen los genes o el ambiente en algunas enfermedades, con lo cual incluso se puede calcular la heredabilidad. La información no describe a los gemelos, sino que describe rasgos de la población mexicana, lo cual es importante debido a que proyectos de esta naturaleza se han realizado en Europa y Estados Unidos, pero en México como otros países, tenemos poca descripción desde la ciencia.

En esta parte de la prueba, nos recibe el Dr. Sarael Alcauter Solórzano. La prueba está por iniciar, Fer y Fá están nerviosas, pero también emocionadas. “Me gustaría saber el tamaño de mi cerebro”, me dice Fer.

El equipo de resonancia magnética funciona con radiación que no hace daño, de hecho, utiliza ondas muy similares a las de radiofrecuencias, que son ondas con las cuales sintonizamos la zeta, exa, o la estación que te guste. Estas ondas llegan a los protones de hidrógeno del cuerpo y cuando liberan la energía, da información del tipo de moléculas presentes. Con ello, se hace una reconstrucción que resulta en una imagen del cerebro de Fer, que es la primera en pasar al equipo. Por ahora solo se han realizado pruebas en 50 pares de gemelos, que no es suficiente para calcular la heredabilidad de diferentes rasgos. “El objetivo es tener 250 pares de gemelos”, por ello es importante la participación.

Para encontrar el registro, existe una especie de marca llamada “TwinsMx”, que es como se pueden encontrar en todas las redes sociales. Al ser un nombre cortito, se espera que sea más fácil de recordar y encontrar en internet.

Fer y Fá se llevan la experiencia y un disco con las imágenes anatómicas de su estudio. Posteriormente, el radiólogo realizará la interpretación y les comunica sus resultados. En caso de que hubiera un hallazgo, se hace un estudio complementario totalmente gratis para poder darle seguimiento a cualquier problema de salud.

En la tercera etapa del proyecto, se realizarán los estudios genéticos, en los cuales se espera tener nuevas respuestas e inevitablemente, varias preguntas que nos ayudan a comprender algunos elementos de lo que somos como población, con los potenciales riesgos a la salud que deberíamos cuidar de manera especial. Quién sabe, quizás el gusto musical está ahí presente, en nuestros genes, en la cultura y en la mezcla de ambos.

@chrisantics

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